#33
El oráculo te invita a leer y sentir. Reposa las palabras en el silencio.
Espíritu
Pensé que el cambio de estación
me haría las cosas más fáciles
pero por alguna extraña y retorcida razón
las campanas, las luces y este maldito olor a castañas
hacen que te eche aún más de menos.
—si es que eso pudiera ser posible—.
A ti, que llegaste de la montaña, con toda la primavera,
para regalarme los mares de los puntos cardinales,
nutrirme con caricias y alegrarme el alma recordándome
que no hace tanto tiempo que fuimos jóvenes
y que quizá, un futuro mejor, más divertido, más amoroso, era posible
< atención, riesgo de colisión >
Mientras vuelvo a reconocer a Iván Ferreiro en mis oídos
un paso más rápido hacia la derecha
me permite esquivar a un grupo de renos etílicos;
acaban de robarme mi ensoñación, el recuerdo de tus ojos
tan oscuros y profundos, tan curiosos, tan llenos de hambre,
la visión de ese abrazo rodeados de Atlántico, tan joven y eterno.
Les odio, y esta maldita lista que hicimos
que no puedo dejar de escuchar.
También las caras sonrientes, a los turistas, a los elfos
las bolas brillantes de espejo que cuelgan de los abetos
la plaga de luces que ha invadido la ciudad.
Odio todo y les odio a todos
mientras atravieso el mismo Sol, envuelta en frío,
al cobijo de la noche, tratando de sobrevivirte,
añorando volver a amar todo lo que hoy me hiciste odiar.
Haznos llegar tus palabras si así lo sientes.
Buzón de emociones
Alfaro Books, 2026